sábado, 12 de abril de 2014

Semana Santa en el recuerdo.

Virgen de la Esperanza
Cada año cuando llega la Semana Santa no puedo evitar recordar el olor a cera, a pestiños, la ensaladilla que se hacía en mi casa en la madrugada del viernes santo mientras esperábamos la salida de Jesús Nazareno, el color rojo de los claveles, el sonido del "torralbo" o el solemne redoblar de los tambores del Miércoles Santo que ponía la piel de gallina. 


La Semana Santa lucentina remonta su tradición cofrade en los inicios del siglo XVI, siendo su más antigua hermandad de penitencia la de la Santa Vera Cruz que se funda en su propia ermita con anterioridad a 1554, sosteniendo varios hospitales para pobres. En 1564 se le une la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad, desfilando los Viernes Santos acompañada de
San Juan y la Magdalena bajo la Cruz y ante el sepulcro. También del mismo periodo, 1576, es la corporación franciscana de Pasión y a fines del siglo se añade la de Jesús Nazareno, de estilo gótico tardío que será la devoción que más recorrido histórico tenga. A ellas se añade en 1606 la Cofradía de pasión y gloria de Nuestra Señora del Carmen con un desfile muy popular que englobaba figuras, alegorías, romanos, ángeles, aspados, flagelantes y nazarenos que desfilaba cada Martes Santo.



La Semana Santa de Lucena tiene un estilo propio e inconfundible que mezcla arte, estética y tradición. Su mayor seña de identidad proviene de todas las singularidades que constituyen el mundo de “La Santería”, una tradición que la hace diferente a la demás y que destaca por la forma en la que “los santeros” llevan a hombros los pasos por la calles. Dichas procesiones se realizan de acuerdo con unas estrictas normas de respeto y severa solemnidad.


También son representativos “el torralbo”, que anuncia el paso de algunas procesiones, y el toque de tambor, elemento sustancial en “el santear”.  Los “santeros”, que ataviados con túnicas y a cara descubierta, han de llevar los tronos a los hombros, usando “almohadillas”, y mediante unas “cuñas”, con las que se reparten el peso entre toda la “cuadrilla”.






El “manijero”, es el capataz de la misma, y es responsable de que la procesión salga bien. A éste le ayuda el “porrilla”, que se encarga de que el mismo vaya derecho.

Si a todo ello añadimos que cada procesión tiene un paso determinado por la tradición y el ritmo del tambor, podemos hacernos una idea de la difícil tarea que puede resultar el ser nombrado manijero, hecho que todos los santeros aceptan de buena gana, pues aunque supone mucha responsabilidad, es un verdadero honor.


El manijero, esquina derecha del trono.

La Cofradía es en este caso la que designa al manijero, normalmente con un año de antelación, ya que este ha de buscar a la cuadrilla, además no se ensaya; simplemente se hacen Juntas (pequeñas celebraciones) en las que el manijero indica como va a ir el santo, los sitios que ocuparán los santeros, el ritmo que va a llevar el tambor -pues no llevan bandas de música que marquen el ritmo como en las procesiones de costaleros-,(si que hay bandas de música pero tienen otro cometido) y la última Junta que es la Junta marca. En ésta los santeros se marcan en sus lugares para que les hagan cuñas a su altura y que cuando se pongan el santo en el hombro éste esté nivelado. Otra cosa típica en estas juntas es cantar la “saetas borrachunas” (las cuales no son de extrañar teniendo en cuenta que estas celebraciones suelen estar acompañadas por el vino de la tierra denominación de origen Montilla-Moriles)

Los tronos suelen ser llevados por una media de 26 santeros, dependiendo de las dimensiones pueden ser de más o de menos, y cada puesto dentro del trono tiene un nombre, dependiendo de la esquina a la que nos refiramos, y estas son la esquina del manijero, la izquierda, la mala y la de la salud.

Horquillas
El recorrido se hace a “horquilladas”, es decir que el trono descansa sobre unas horquillas (barra de hierro cuya parte superior está preparada para sostener los varales del trono, y suele medir 1´5 m), y se para o comienza a andar, por medio del toque de la campana, que el manijero lleva en su esquina, siendo éste el que decide cuando y donde parar.

Cuando la procesión sale a la calle, es sacada a la altura de las rodillas de los santeros, la dejan en el suelo y se la pueden echar al hombro de dos formas:

· En un tiempo: el manijero grita "estáis" en una esquina y comprueba que todos estén preparados y griten "puestos"; en ese momento el manijero grita "al hombro" y el santo sube de un tirón al hombro. Esta forma solo se realiza en los cristos.

· En tres tiempos: se produce la misma operación pero esta vez el manijero grita "a los muslos" (rodillas) "a la sangría" (pecho) "al hombro" esta operación se realiza con todas las vírgenes y algunos cristos que pesen mucho.

Momento de subida "al hombro"
Y en este momento es cuando se reparten las horquillas. A la hora de encerrar el santo se
repite la última operación que hemos visto pero al revés: El manijero grita: "fuera horquillas" "a la sangría" "a los muslos" "al suelo" y por último "¡Viva nuestro padre!" O "¡Viva nuestra madre!" y entran la procesión de nuevo al templo a la altura de las rodillas.

Durante la Semana los pasos son procesionados por la noche, salvo el Viernes y el Domingo de Resurrección, que lo son también por la mañana.

No podemos hablar de pasos, ni de días importantes, ya que son todos así considerados, aunque quizás haya momentos y pasos, más populares que otros, tal es el caso del Stmo. Cristo del Silencio (Miércoles Santo de madrugada, al que se le tiene un especial respeto, ya que todo queda apagado y en silencio a su paso, oyéndose tan solo el sonido de los tambores enlutados que lo acompañan), Ntro. Padre Jesús Amarrado a la Columna (Jueves Santo,  a la que la gente venera de forma especial, y a la que acompaña una peculiar diana tocada con una corneta que hace que los santeros se animen al escucharla y saquen fuerzas de flaqueza, llamada “Torralbo”), el Stmo. Cristo de la Sangre (Jueves Santo), Ntra. Sra. de la Soledad (Sábado santo), y sobre todo Ntro. Padre Jesús Nazareno (Viernes Santo de madrugada, sin duda la imagen más venerada y más popular, y a la que también acompaña el “Torralbo”, y millares de fieles que le alumbran ataviados de forma especial).


Salida de Ntro. Padre Jesús Nazareno sobre las 6:00 de la mañana, se encierra sobre las 14:00 horas siendo los mismos santeros quienes la portan todo el recorrido, aunque eso si hacen una parada delante del Ayuntamiento sobre las 12:00 para tomar un refrigerio y descansar un poco.  Este paso tiene un brazo articulado con el cual da la bendición, era tradición que la diera delante de la cárcel y se indultaba a un preso. 
Aunque parezca que hay desorden en los penitentes, no es así, son tan numerosos que si fueran en fila llegarían al otro extremo del pueblo antes de salir el paso de la Iglesia.


El paso de la Virgen de la Soledad por la judería es también un momento muy especial.


Durante los ocho días de la Semana Mayor se puede contemplar su rico patrimonio imaginero en el incomparable marco que ofrecen las calles de Lucena. Y esta riqueza se refleja a nivel artístico, con el Cristo Amarrado a la Columna de Pedro Roldán (1675); el Cristo del Amor atribuido a Alonso Cano; el San Pedro del Lavatorio atribuido a Pedro de Mena Medrano; el Jesús Caído atribuido a Risueño; la Virgen conocida como “la Piedra”, de Blas Molner.


Hay que destacar también los enseres como las cruces de guía del Carmen y la Soledad, ambas en madera tallada y dorada. O la vara del mayordomo de esta última cofradía.  Muy interesante es el diseño de las campanas o timbres de los pasos de la archicofradía del Carmen y los bordados de la cofradía de Jesús Nazareno en sus dos túnicas procesionales y en el conjunto del palio de la Virgen del Socorro. Otras piezas de relevancia serían el palio de la Esperanza, la cruz de plata de Jesús Nazareno, las coronas de la Virgen de los Dolores "Servitas", el ajuar de la Virgen de los Dolores del Carmen o las jarras y los candelabros de cola de la Soledad.



Lo dicho arte y tradición, por si no sabéis donde ir esta Semana Santa, os dejo esta idea.



Pero quiero terminar con un toque de humor, hasta donde llega la tradición en este pueblo que celebran una semana después de Semana Santa , la Semana Santa Chiquita, de verdad os aconsejo que le dediquéis unos minutos a verla, podréis escuchar el sonido de los tambores de los que os he hablado, del torralbo y sobretodo como disfrutan los niños imitando a los mayores porque lo hacen con seriedad queriendo santear como lo adultos en todos los detalles. Bailan las Vírgenes como los adultos y dan a cada Santo su paso como es, no penséis que por ser niños lo hacen mal, no, es que algunos pasos parecen que salten, otros van como de lado, otros llevan un ritmo más rápido, y así lo imitan ellos.

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¡Nos vemos en la siguiente historia!


Fuentes
Wikipedia
www.caminosdepasión

2 comentarios:

  1. Como siempre, y como en cada "publicación", en cada comentario que "mi Conchitina" hace, se te pone el vello de punta al leer los textos llenos de sensibilidad y emoción.., con esa añoranza y recuerdos que refleja en cada frase..., con esa fuerza que ella tiene y pone en cada acto.., con esa siempre "mi Conchi Amiga" genial....... No cambies!!!! Besitos.

    Yoly

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  2. Muchas gracias Yoly, "mi amiga poetisa". No es añoranza, hablo de lo que conozco y lo comparto para que otros también lo puedan conocer y disfrutar, y si algunas veces hablo del pasado es para rescatar costumbres y tradiciones entre tantas que tiene nuestro pais.
    También es cierto que como ahora viajo menos, rescato algún que otro viaje del baúl.

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